sábado, 7 de marzo de 2009

Crisis, esta nuestra sociedad preparada para el cambio.




Es curioso observar como cuando hablamos con cualquier persona, en nuestro ámbito de amigos, conocidos, compañeros de trabajo, en definitiva con cualquier persona que nos rodea, siempre es la misma afirmación. Algo no va, todo está mal, todo cambia rápido… Siempre son argumentos negativos, y es curioso notar como en este siglo, hemos llegado a un umbral de tecnología y conocimientos que hacen nuestra vida mejor.

En la medicina, hemos conseguido que la esperanza de vida supere los 70 años, cuando hasta hace pocas décadas solo unos privilegiados podrían llegar a ese umbral. En nuestra vida diaria, disponemos de móvil, televisión, prensa escrita (Y gratuita), electricidad, lavadoras, etc...En nuestros medios de transporte, trenes de alta velocidad, vuelos de bajo coste. En cualquier ámbito o aspecto que miremos, hemos avanzado en unos pocos años, un paso de gigante. Entonces que pasa.

Pienso que todo es debido a la complejidad del sistema. Me explico, antes todo estaba más definido, pues existían pocas posibilidades abiertas al Mundo, y si las había solo unos pocos con poder adquisitivo podían acceder a ellas (Que joven de hoy en día no ha viajado en AVE o Avión).

El sistema donde vivimos se ha vuelto complejo, tiene cada vez más posibilidades. Y además todas se ofrecen a una gran rapidez, que el ser humano como tal no asimila (hace unos años salto una noticia intrigante, los ingenieros de VOLVO iban a reducir su inversión en seguridad, pues llegarón al convencimiento de que por muchas mejoras de seguridad con las que equipen sus vehículos, el ser humano todavía no ha evolucionado lo suficiente como para saber conducir), vaya y a lo mejor tienen razón. No tenemos el tiempo suficiente para asimilar tanto avance y a tal velocidad

A todo ello hay que sumarle que nuestras ideologías, nuestras leyes, nuestra forma de organizar una comunidad, están todavía ancladas en fundamentos de la Revolución Industrial. Y ya estamos en la Revolución Tecnológica del siglo XXI.

Si dentro de esta maraña de acontecimientos, avances y nuevos conceptos. Le añadimos el problema de los recursos de nuestro pequeño planeta y los cambios que en él se están produciendo a velocidad de vértigo. Y sobre todo y lo más importante, que lo estamos viendo cada momento, nuestros dirigentes y nuestras instituciones, están caducas, no responden a la velocidad que requieren los nuevos retos y sobre todo observamos que la gran mayoría están por decirlo suavemente algo corruptos, y que nuestro sistema financiero en el que esta basado toda nuestra sociedad tiene como pilar la avaricia.

No nos queda otra que reinventarnos nuevamente, al igual que nos reinventamos con la Revolución Francesa, nos reinventamos después de la Revolución Industrial, nos reinventamos después del crack del 29, nos reinventamos después de las 2 grandes guerras mundiales. No nos queda otra que volvernos a reinventar.

Pero en todo este barrullo de avances, problemas, alegrías y penas, nos hemos adormecido. NO PODEMOS DEJAR el cambio en manos de dirigentes, que como vemos son incapaces de afrontar con rapidez y lucidez los retos que son muchos y sobre todo que su solución sea la mejor para nosotros. Las personas deben de comenzar a plantearse el nuevo sistema de vida. “y digo personas, porque siempre hemos tenido la mala costumbre de dejar los grandes retos a la juventud, y en este siglo todos independientemente de nuestra edad debemos arribar el hombro”. Empezar a participar activamente y sacarle el máximo provecho a todos los avances tecnológicos que tenemos.

No hay que ser pesimista, hay que ser realista, y tomar el toro por los cuernos, como popularmente se dice. Y dejar de lado esa concepción de falso optimismo (si no pasa nada, si todo está bien, aunque vaya mal que podemos hacer nosotros, mejor vivir y disfrutar de la vida mientras se pueda).

En cierta medida es verdad, hay que ser optimistas, como dije al principio, La Humanidad nunca ha estado en un umbral de bienestar tan alto. Pero hay que ser realistas, no nos durmamos en los laureles, hay que empezar a trabajar. Tenemos un compromiso con nuestros hijos, con nuestras futuras generaciones

El cambio hay que empezarlo por nosotros mismos, replantearnos muchas cuestiones, y ver si lo que hacemos es lo que verdaderamente nos hace felices a nosotros y a los que nos rodean, o solo somos una pequeña pieza más del engranaje consumista en que nos hemos convertido.

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