
Ahora que esta tan de moda en todos los países occidentales, el tema del Aborto. Y comento en países occidentales, pues en otras partes del Mundo, este tema ni se plantea, pues a los niños y sobre todo niñas que nacen, los abandonan a su suerte en medio de un ambiente hostil. Y si nos preocupamos a profundizar y estudiar sobre el tema “Cosa que muy frecuentemente no hacemos y yo me incluyo”, veremos que es así.
Paso a exponer mi postura sobre esta forma moderna de eliminación de problemas en el mundo occidental donde más de algún interesado se esta lucrando.
Primeramente excusar a esas comunidades que por falta de medios económicos o culturales no pueden atender a sus menores. Hablemos de nuestra comunidad, a la cual no exculpo sino incrimino sus posturas.
Vivimos en una sociedad que se supone es el primer mundo, ósea los que mejor vivimos del planeta. Pagamos los ciudadanos que vivimos en ella una gran cantidad de impuestos para que nuestro sistema nos ofrezca una calidad de vida, que en otros países no se puede ofrecer.
Pues bajo este prisma, a nuestros dirigentes, independientemente de la ideología política y nosotros mismos, independientemente de nuestra clase social. Nos es más cómodo, yo diría que barato, mirar hacia otro lado, y buscar a los problemas una solución rápida y económica.
Que es según veo yo el problema actual del Aborto.
Existen en la sociedad occidental, miles de matrimonios o parejas, que independientemente de su afinidad sexual, están deseosos de tener en su seno un pequeño. Unos por amor, otros porque sienten que es su obligación, otros por necesidad… Los deseos de tener un hijo son múltiples y variados. Al mismo tiempo existen miles de mujeres, que por infinidad de motivos no desean tener un hijo en las circunstancias actuales. Actitud que respeto, y que espero que más de una que lea este post, no tuviera que pasar por ello.
Tanto una como otra postura, son en mi opinión, respetables. EL PROBLEMA surge en el SISTEMA.
Primera parte.
El SISTEMA prefiere por un lado, en el caso de los futuros padres, vendernos que hay que poner unos requisitos estrictos para poder adoptar un hijo. Y lo acepto.
Pero el sistema no tiene los medios necesarios tanto humanos como técnicos para llevarlo a cabo. Por eso la lentitud en su respuesta. (Recuerdo que al inicio del post comentaba la cantidad de impuestos que pagamos).
Por lo que los padres en la mayoría de los casos entran en el NEGOCIO de la compra de dichos niños a otros países. “No será que el SISTEMA, no es que no pueda, es que no quiere poner los medios”, quien se está lucrando con este gran negocio, utilizando los sentimientos de muchas parejas…
Segunda parte.
El mismo sistema favorece el aborto, no como un medio para la libertad de la madre a tener un hijo cuando quiera, cosa que es digna de respetar. Si no que favorece un sistema en el que también cientos de clínicas en todo el mundo occidental, se están favoreciendo de ello. Fíjense en el lucrativo negocio… Clínicas subvencionadas con nuestros impuestos o privadas a las cuales accedemos con el esfuerzo de nuestro trabajo.
En definitiva
Lo que no sería negocio, es mantener un sistema viable donde las madres pudieran dar en adopción a sus hijos. Las antiguas inclusas “Habría que preguntarles a muchos de esos niños de inclusa que hoy viven”, si hubieran preferido su actual existencia a no nacer.
Abogo por un nuevo y novedoso sistema de acogida. NO NOS OLVIDEMOS, nos venden que vivimos en un mundo tecnológico, en el siglo XXI. Y todo ello es hoy en día posible. Un nuevo sistema de acogida de niños, donde madres que por cualquier motivo no desearan tener su hijo, pudieran dar y ofrecer dichas vidas a otras parejas que si desearan tenerlo. Y se pudiera tanto a esos niños como sus verdaderas madres si en un futuro quisieran llegarse a conocer se pudiera llevar a efecto, siempre respetando los derechos de sus padres de acogida.
Pero como me temo, este sistema no reporta dinero, económicamente es un gasto, no es negocio. Es mejor el sistema actual, parejas que consuman su dinero para obtener la gratificación de ser padres. Y madres desesperadas que puedan ejercitar su derecho al aborto, pero en clínicas que reciben grandes cantidades de dinero de nuestros impuestos. O que se gasten de su bolsillo dicha intervención.
Y para finalizar, tanto defensores como detractores, se enzarzan en una guerra dialéctica sin cuartel. En definitiva una gran cortina de humo. Pero ninguno de los que intervienen en la polémica, les interesa crear un sistema novedoso de intercambio de vida. Debe ser que no es rentable.

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